“Entonces Enkidu abrió la boca y dijo Gilgamesh:
‘Amigo mío, hemos triunfado’...
Entre la cerviz y los cuernos hundió su espada,
Muerto el Toro Celeste, le arrancaron el corazón
Y lo ofrecieron al dios Shamasash
Luego, se sentaron como dos hermanos”
Epopeya de Gilgamesh 2500 a.C






Desde hace años con cierta frecuencia y últimamente si cabe más tras la publicación de la llamada Ley de muerte digna en Andalucía, se viene a hablar de la necesidad de tener un final de vida digno. Me parece estupendo, pero porque no hablamos también de si esa muerte viene precedida de una vida digna.
El pasado 21 y 22 de mayo se celebró en el Centro de Convenciones Mapfre, organizado por nuestra Fundación el VIII Congreso Internacional de las enfermedades distróficas de la
retina
Me causa cierta perplejidad el montaje que el gobierno de turno realiza cuando muere alguno de los componentes de las fuerzas armadas o de los cuerpos de seguridad en el extranjero en algunos de los diversos escenarios en que tenemos fuerzas desplegadas o colaboramos de una u otra manera en proyectos de pacificación, ayuda o reconstrucción.
Reivindico el ser adolescente cuado se tiene 16 años, joven cuando realmente se es, y asumir el transcurso de los años con alegría de vivir y sin estúpidos complejos que te hacen realizar patéticas manifestaciones de lo que has podido ser pero ya no eres. Hay que vivir intensamente el presente, porque no hay nada más triste que el intentar recuperar y revivir el tiempo perdido.
Nada se salva al subsidio en este país, aquí desgraciadamente hasta a los gatos callejeros se les da de comer gratis evitando así que se busquen la vida como debe ser y, cumplan de paso con su obligación social de eliminar restos orgánicos y zamparse de vez en cuando algún molesto roedor.
Si alguna vez alguien me hubiese dicho que lograría poner algún día un huevo sobre un clavo creo que le hubiese mandado directamente a hacer puñetas.
Siempre he pensado que si hubiese conocido de joven los libros de viajes de Javier Reverte hubiese estudiado, leído y viajado, mucho más en mi vida. Son tan estimulantes sus libros tan acertados sus comentarios, tan interesantes sus descripciones y conversaciones con las personas que va conociendo en sus viajes, y es tal el conocimiento profundo y ameno de la historia de los lugares que visita que es imposible no aprender a la vez que transportarte con la imaginación a lugares lejanos envidiándole en mi caso un poco, por no poder vivir como él en primera persona tan magnificas y extraordinarias experiencias.
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